Hotel Packard

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 1982, La Habana mantiene la magia del pasado impregnada en sus calles adoquinadas, farolas y pórticos coloniales.

A sus más de novecientas construcciones de importancia histórica y arquitectónica, se le suma, en la esquina de las calles Cárcel y Prado, un nuevo inmueble a punto de ofrecer sus servicios al público: el Hotel Packard.

Packard, nuevo hotel en La Habana

Navegando por la historia

En el sitio donde actualmente se erige el hotel, se construyó en 1911 el Hotel Biscuit. Veinte años más tarde cambió su nombre por «Packard», como referencia a la tradicional marca de automóviles estadounidenses. Cuentan que en las habitaciones del legendario establecimiento pernoctaron ilustres visitantes, entre los que figuraron, Marlon Brando y Pablo Neruda.

El Hotel Biscuit se convirtió en punto de reunión para cocheros. Se dice que desde su ubicación partió una diligencia que llegó hasta el Wajay, lo que motivó la creación allí del primer cóctel cubano nombrado «El Tren».

La instalación, en el año 1958, pasó a ser propiedad de los hermanos Mercedes y Evaristo Ulloa Ferro quienes, también, fueron dueños de una agencia de autos europeos. Tras el triunfo revolucionario el hotel es nacionalizado y entró en un deterioro paulatino hasta cerrar sus puertas.

Particularidades del inmueble

El proyecto de rescate y revitalización del hotel comienza en diciembre de 2015 por la compañía turística Iberostar, bajo la dirección de Rafael Moneo, el premio Pritzker español encargado de las obras de ampliación del Museo del Prado en Madrid, la Catedral de los Ángeles y del Museo de Arte Romano de Mérida.

La edificación se ha levantado desde cero, aunque se conserva una parte de la fachada original por la calle Cárcel y por Prado. La misma llega hasta el nivel cuatro, a partir del cual, otro estilo arquitectónico más moderno se impone, permitiendo la convergencia entre lo tradicional y lo moderno.

En la construcción del hotel, a base de moldes y entrepisos, se utiliza el hormigón 350, con el propósito de lograr la mayor durabilidad de las 321 habitaciones del inmueble distribuidas en sus 10 niveles.

En el primer nivel se alojan las salas polivalentes, un piano bar, un cigar-bar, un área de tiendas, un restaurant gourmet, un bar de tapas, además de un patio central con techo de cristal y climatizado.

Con capacidad para 130 personas, la piscina se ubica en el sexto nivel, con una magnífica vista de la Bahía de La Habana y el Castillo del Morro. Uno de los principales atractivos de esa área está dado por una placa voladiza de ocho metros, en cuya construcción, que soporta el peso de los niveles superiores, se tuvo en cuenta la incidencia del sol en los horarios de más afluencia de persona.

Hasta donde publica la prensa, en los pisos ocho, nueve y diez estarán las habitaciones más lujosas, a la vez que tendrá un parqueo semisoterrado, con los requerimientos para evitar penetraciones del mar. Al igual que el Hotel Prado y Malecón, muy próximo al edificio, se levanta un muro de cortinas de cristal.

Destaca en su construcción, la disponibilidad de sensores de presencia para el ahorro energético, y también de carpintería insonorizada con el objetivo de facilitar a los clientes el disfrute del confort de su habitación lejos del bullicio de la ciudad. Distingue también este proyecto el hecho de albergar el Museo de Historia de la Música Cubana y un club de jazz de dos pisos.

Tras la inauguración en 2017 del Gran Hotel Manzana – Kempinski, el Hotel Packard, es la segunda instalación turística de lujo cinco estrellas plus de Cuba.

Su ubicación en el histórico Paseo del Prado, cerca del Malecón habanero, al Palacio Velasco-Sarrá (actual embajada de España en Cuba), la Fortaleza de San Salvador de la Punta, el Museo de la Revolución, el Capitolio Nacional, el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, la Acera del Louvre y los hoteles Inglaterra, Parque Central, Telégrafo, entre otros, constituye otros de los atractivos del hotel.

Packard, nuevo hotel en La Habana

Un sueño hecho realidad

Todo parece indicar que en agosto de 2018, el Hotel Packard, abrirá, definitivamente, sus puertas al público interesado en la exclusividad y confort que la estatal Gaviota y la cadena española Iberostar, le han sabido otorgar.

Bajo la marca de lujo Grand, el Hotel Packard, ya respira el aire del mar Caribe, y se colma de la magnificencia requerida para aguardar con elegancia a un público proveniente de los más insospechados destinos del orbe.