Habana Vieja

Al hablar de Cuba, es inevitable referirse a La Habana, una de las ciudades más antiguas fundadas por los europeos en el hemisferio occidental.

Hicieron bien los españoles cuando el 16 de noviembre de 1592, la erigieron para perpetuarse en el tiempo, aunque en sus inicios se le conocía como Villa de San Cristóbal de la Habana.

Despunta como la única ciudad capital de Latinoamérica, libre de las transformaciones propias del auge desarrollista. Embellecida por un proceso de restauración vigente, es privilegiada para vacacionistas y celebridades del orbe.

La Habana Vieja, un portento en una ciudad maravilla

Su centro o casco histórico conserva su impresionante sistema de fortificaciones, una interesante combinación de monumentos barrocos y neoclásicos, calles estrechas, viejas casas con arcadas, balcones, portones de hierro forjado y patios interiores de gran valor histórico – cultural.

Transitar por su parte más antigua es como remontarse al singular espacio que abarcó la ciudad durante los primeros siglos coloniales, hoy distinguido, justamente, como Patrimonio de la Humanidad.

Pero la Habana Vieja, como se le conoce actualmente, es también el escenario de numerosas funciones comerciales, administrativas y socioculturales. Restaurantes, bares, cantinas, famosos centros nocturnos, librerías, museos y tiendas, acompañan a una de las ciudades predilectas de visitantes nacionales y extranjeros.

Castillos y fortificaciones rememoran el pasado

Entre los sitios de interés turístico e histórico cobran luz las antiguas construcciones destinadas a la defensa de La Habana colonial.

La Habana Vieja, un portento en una ciudad maravilla

Sobresale el Castillo de los Tres Reyes del Morro, uno de los símbolos de la ciudad, que ofrece desde lo alto de su majestuoso faro, una estupenda vista de La Habana y su bahía.

Devenido museo de arte colonial, centro de exposiciones y sitio de recreación, el Castillo de los Tres Reyes del Morro se enlaza con la Fortaleza San Carlos de la Cabaña para formar el Parque Histórico Morro-Cabaña, escenario de la Feria del Libro de la Habana, importante evento aclamado por cubanos y viajeros durante el mes de febrero.

Cada noche se disfruta en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña la popular y tradicional ceremonia del disparo del “Cañonazo de las Nueve”, uno de los eventos del pretérito con mayores seguidores en el presente.

La Habana Vieja, un portento en una ciudad maravilla

Sin embargo, andar por las calles de La Habana y no visitar el Castillo de la Real Fuerza es renunciar a la contemplación del símbolo más antiguo que se conserva de la ciudad. La estatua de La Giraldilla, colocada en forma de veleta sobre una de sus torres, saluda majestuosamente a quienes se acercan para reencontrase con la historia.

Otras fortalezas, castillos y fortificaciones defensivas atraen a visitantes y resaltan el entorno colonial de una ciudad donde la maravilla florece en diversos puntos de su geografía.

Entre adoquines y campanas

Numerosos sitios de interés arquitectónico, cultural, religioso, patrimonial e histórico pueblan la parte más añeja de esa ciudad. Algunos resultan de visita obligatoria para transeúntes e investigadores.

La Habana Vieja, un portento en una ciudad maravilla

Diversas plazas, con sus calles adoquinadas y encantos singulares, marcan la existencia de espacios hechizados por épocas pasadas. Una de ellas, la Plaza de San Francisco de Asís, debe el nombre al convento ubicado en uno de sus laterales, convertido en Basílica Menor.

Esta edificación funciona como museo, y por su excepcional acústica, constituye una de las salas de concierto más importante de la gran isla antillana, sede del Festival de Música Antigua de La Habana.

En su acera se encuentra la estatua del “Caballero de París”, homenaje al gallego José María López Lledín, aquel hombre de barba y cabellos rizos que recorría varios lugares de la capital cubana desde los años 50.

Por su parte la Plaza de Armas enamora con sus frondosos árboles, cuyas sombras convidan al descanso en sus muros coloniales. Tiene la peculiaridad de tener en sus flancos importantes construcciones como el Palacio del Segundo Cabo y el de los Capitanes Generales.

La Habana Vieja, un portento en una ciudad maravilla

El Palacio del Segundo Cabo se caracteriza por tener una fachada principal con hermosos arcos en el ancho portal que mira a la Plaza de Armas y acoge, en algunas de sus salas, un moderno museo interactivo, único de su tipo en la Mayor de las Antillas.

En el caso del Palacio de los Capitanes Generales, sus salas expositivas permanentes están dedicadas a preservar la memoria de las gestas independentistas cubanas, así como la evolución de la sociedad cubana y en particular la habanera.

La Plaza Vieja muestra el pavimento readoquinado con una fuente en su centro, réplica en mármol de Carrara de la que antiguamente suministraba agua a los vecinos, actualmente con un propósito únicamente ornamental.

La Habana Vieja, un portento en una ciudad maravilla

Numerosas edificaciones complementan el atractivo de esta plaza; en sus alrededores se localiza la Cámara Oscura, el Planetario, la Galería de Arte Diago, el Café El Escorial, el museo de Naipes “Marqués de Prado”, la Factoría Plaza Vieja, especializada en cervezas y maltas y el Centro Cultural Vitrina Valonia.

Pero es la Plaza de la Catedral uno de los más bellos lugares de La Habana colonial. Cuentan que en ella se ejecutaron danzas y representaciones rituales de negros esclavos y libertos que partían de la cercana Plaza de Armas en la procesión del Día de los Reyes.

La Habana Vieja, un portento en una ciudad maravilla

Sin embargo, uno de sus principales encantos es la Santa Metropolitana Iglesia Catedral, templo católico de estilo barroco en cuyo interior se encuentran varias tumbas de personajes ilustres de la ciudad y el país

La Habana Vieja también alberga emblemáticas construcciones de diversas épocas, en las cercanías del casco histórico, que realzan su valor patrimonial y sociocultural.

La Habana Vieja, un portento en una ciudad maravilla

El Capitolio Nacional, el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, los Hoteles Inglaterra y Saratoga, el Parque Central, el Teatro Martí, el Museo Nacional de Bellas Artes y el de la Revolución, son solo algunas de ellas.

Sus habitantes y quienes por allí deambulan día a día, contagian de entusiasmo y optimismo el ambiente que las rodea. El cubano, vivaracho comunicativo y solidario, también contribuye a hacer de su ciudad una maravilla.

Tan longeva, pero hermosa

La Habana Vieja, un portento en una ciudad maravilla

Numerosas cualidades enmarcan la magnificencia de la Habana Vieja. Pero es la actividad de restauración y el cuidado que le prodiguen sus moradores lo que habrá de mantenerla perenne en el tiempo.